Emanciparse 22/10/2007
Hace tiempo os conté que había dado de alta los primeros servicios, desde entonces han pasado varias cosas y he dejado la casa perfectamente habitable. De hecho, ya hace tiempo que estoy viviendo en ella. Sin embargo, aún me quedan servicios por contratar.
Yo creo que los servicios se pueden clasificar en dos grandes grupos: los imprescindibles y los útiles.
Los imprescindibles son dos: la electricidad y el agua. Podríamos decir que no son realmente imprescindibles porque no es del todo imposible vivir sin ellos, pero seamos realistas, hoy en día casi todos los aparatos son eléctricos y, a menos que vivas en un sitio lleno de fuentes de agua cristalina, sería muy fastidioso no tener agua corriente en casa.
Los útiles son todos los demás: teléfono, gas, Internet, televisión.
Hoy en día, el teléfono y la conexión a Internet parecen imprescindibles, al menos disponer de uno de los dos. Lo mismo pasa con el gas, cuya alternativa más popular es el butano, que es una verdadera lata, o la electricidad, que es mucho más cara.
No obstante, estaremos todos de acuerdo en que no es lo mismo estar sin electricidad o sin agua que estar sin Internet o sin gas.
Ahora estoy intentando dar de alta un servicio de Internet y televisión. En principio, el teléfono no me interesa porque ya tengo el móvil, pero podría contratarlo si encontrara alguna oferta interesante. Sin embargo, tengo mala suerte con las nuevas tecnologías y las operadoras que he consultado no pueden ofrecerme demasiado. Ono no me puede dar servicio y Telefónica sólo puede darme Internet a 4 Mb y teléfono.
Supongo que al final me quedaré con Telefónica, a ver como evoluciona todo.