Los electrodomésticos
Emanciparse 28/04/2007
Hace un par de horas me han traído la nevera, que era el último gran electrodoméstico que faltava en mi piso.
Ahora ya tengo nevera, horno, cocina, lavaplatos, lavadora y televisión. ¿Qué más se puede pedir?
A la hora de comprar electrodomésticos, hay que tener en cuenta varias cosas. En primer lugar, lo más básico, es saber que tipo de electrodoméstico queremos y cuánto debe medir.
Dicen que el tamaño no importa, pero cuando tienes un piso pequeño cada centímetro es importante. Así pues, hay que tomar las medidas de los sitios dónde se colocarán los distintos electrodomésticos y vigilar con las toma de agua, luz y gas que deben abastecerlos.
Cuándo ya sabemos qué queremos y qué tamaño debe tener, empezamos a mirar catálogos, pàginas de Internet y a ir de tienda en tienda.
Primero te gusta éste, luego ése otro que es un poco más caro, luego ves uno que es aún más caro y parece peor, luego vuelves a ver el primero un poco más barato y ya no te gusta… hasta que, finalmente te decides.
Cuando te has decidido por un electrodoméstico, tienes que plantearte si quieres que te lo lleven a casa o llevártelo tú mismo. En la mayoría de sitios te lo llevan a casa sin coste, pero aún quedan tiendas dónde puedes llevártelo tú y ahorrar algo de dinero.
También tienes que optar por pagarlo al contado o a plazos y, si escoges los plazos, cómo quieres fraccionarlo. Con los plazos hay que estar al tanto, porque se van acumulando, se van acumulando y al final cuesta que salgan los números.
Y si pagas al contado, más cuidado aún, que luego llegará la hipoteca y otros gastos fijos mensuales y tiene que quedar saldo en la cuenta.
Bueno, el caso es que tengo que dejar que la nevera se “asiente” en su nuevo hogar durante 5 ó 6 horas antes de enchufarla. Se ve que el viaje en furgoneta le ha producido jet-lag.