Emanciparse 2/12/2006
Ya he encontrado el piso que quiero comprar.
Es un poco más caro que lo que me habia recomendado mi banco, pero voy a intentar comprármelo.
Me he paseado de banco en banco y de caja en caja hasta que he encontrado las mejores condiciones hipotecarias para mi caso.
Podría haber seguido mirando bancos un par de semanas más, pero creo que ya he buscado suficiente.
Primero, con el personal del banco, hemos hecho una simulación de hipoteca basándonos en el precio de compra-venta de la vivienda, el hipotético precio de tasación, mis ingresos mensuales, el capital ahorrado que podría dar de entrada y los posibles avaladores que pueda tener.
Con todos estos datos, he conseguido rebajar la quota mensual unos 100 euros respecto al primer banco.
Pero lo más importante es que ahora sé que realmente puedo comprarme el piso.
Una vez llegados a este punto, nunca antes, puedo proceder a firmar el contrato privado de compra-venta (”las arras”), que me obliga a mí a comprar el piso y al vendedor a vendedor a vendérmelo.
Cuando haya firmado las arras, podré volver al banco con toda la documentación necesaria y se activará todo el engranaje hipotecario: tasar el piso, presentar avales, acabar de negociar las condiciones, mandar la documentación a un centro de viabilidad, conceder o denegar la hipoteca y, finalmente, empezar a pagar la finca.